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218 m
43 m
0
15
30
60,97 km

Megtekintve 1656 alkalommal, letöltve 15 alkalommal

közel Bormujos, Andalucía (España)

DESCRIPCION COMPLETA Y FOTOS EN LINK DE COMENTARIOS

15 de Abril de 2012


La segunda ruta es un poco de transición, sobre todo porque no puedo disponer del coche todavía y tuve que partír desde Bormujos; 60 kilómetros en total.

En esta ocasión, partiendo desde Bormujos, he bajado por la carretera que va desde Valencia a Santiponce; primero porque creo que es más corto y después porque quería recorrer el bonito carril bici que une las poblaciones de Gines y Valencina. La bajada hasta Santiponce la hice sin dar ni un pedal y en un visto y no visto me planté en el puente que traviesa el Ribera de Huelva que da a La Algaba.

Comienzo de la Ruta ferroviaria


Ya desde el principio me di cuenta que iba a tener problemas porque parte del recorrido del tren está medio salvaje, dicho y hecho; nada más pasar el puente hay un tramo elevado de un kilómetro y medio donde me encontré grandes huecos que tuve que salvar cual cabra loca bici al hombro. Después de ese tramo salvaje, un camino aprovecha el antiguo trazado del tren para recorrer un par de kilómetros.

Tramo salvaje


Desde el punto en que cojo el camino puedo disfrutar del paisaje bordeando el Rivera de Huelva desde lo alto; intento imaginar a los pasajeros del tren, apoyados en las ventanas y contemplando el mismo paisaje que veo yo, pensando que están a punto de llegar a su destino.


En ese trayecto un buen señor me indica que más adelante el camino está cortado y que, habiendo una especie de torno por el que podría pasar, no me lo aconseja porque entraría en un recinto donde el día de antes han llenado con un rebaño de vacas; le pregunté por algun camino alternativo y como no me dió más opción que volverme, me aventuré a llegar al torno y después -"ya vería"-. Al llegar al torno en cuestión no me atreví a seguir por allí, así que tomé un camino a la derecha y, cruzando un arroyo, vi que el camino se perdía dirección La Algaba, así que le eché valor y con cuidado crucé un campo recien arado y plantado con el riesgo de que un agricultor me mirara con ojos del que mira a un ladrón y me pegara dos tiros de perdigones de sal o peor. Precisamente perdido por los arados encontré varias traviesas del antiguo tren! menudo hallazgo..

Traviesa


Pasé alambradas electrificadas, zonas de barro, hierbas altas con miles de bichos y yo con las piernas al descubierto.. hasta llegar al punto donde, después de cruzar el arroyo por un puente ahora derruido, emergía de nuevo la linea férrea dirección Guillena.

Restos del puente entre la maleza.


Justo intentando retomar el camino que transcurre por la vía ferrea pasé sin darme cuenta por una zona de barro casi seco y, vamos, que me metí hasta la bola en él.. madre mía, las ruedas de la bici ni se movían de barro apegotado debajo del guardabarros, en los frenos... mis zapatillas parecían botas de buzo de lo que pesaban. Hubiese dado lo que fuera por una gasolinera con una pistola de agua a presión, pero como en medio de un arado iba a ser complicado encontrarla, busqué un palito y a limpiar la bici; me tiré TODO el resto de la ruta soltando trocitos de barro en cada bache. Como recompensa encontré una antigua compuerta de regadío por encima de la cual pasaba el tren y que todavía se conserva, aunque oxidada y abandonada.

Mecanismo de la compuerta de regadío


Siguiendo la ruta otra vez por un camino que transcurre sobre la linea férrea, pasé por el tramo más bonito de todo el día.. Pude ver como, para mantener el perfíl de la vía, habían rellenado hondonadas enteras y excavado en las lomas, pero ahora todo muy verde y salvaje, lleno de flores en primavera donde, apartado de toda civilización, solo se escuchaba el zumbido de miles de abejas; un poco más adelante descubrí una planta de colmenas. Eso hasta llegar a un largo tramo excavado en medio de una loma y con las paredes reforzadas de piedra muy bien conservadas.

Tramo de piedra.


Nada más terminar el tramo llego a una edificación que seguro perteneció a la linea férrea, ahora en ruinas; justo allí hay un monolito señalando la "Ruta de la Plata" para los peregrinos.

Casa en ruinas a los pies del antiguo trazado ferroviario.


Poco después hago otro descubrimiento que me altera.. un trozo de vía clavado en el suelo; hasta ese momento es el primero que encuentro y ya veremos si no el último.

Trozo de vía


Sigo la ruta hasta cruzar con la carretera que va a Guillena; ahí termina el camino y me aventuro a seguir el trazado, otra vez medio salvaje, que discurre entre campos arados; así llego a una zona donde el trazado desaparece entre un campo de trigo; no tengo más remedio que buscar un camino alternativo y llegar a Guillena por la propia carretera. Este trozo del recorrido junto al de las vacas son los únicos en los que me tuve que apartar del antiguo trazado de tren. Nada más entrar en el pueblo giro a la izquierda buscando la antigua entrada del tren. Para salvar el arroyo que rodea esta parte del pueblo, el antiguo tren pasaba por un puente del que hoy solo queda uno de los pilares.

Pilar del puente.


Por este punto, el antiguo tren entraba en el pueblo y lo recorría de extremo a extremo; la calle se llama ahora "Calle del Prado de San Sebastián" y llega al Centro Cívico, que es donde se situaba la antigua estación del tren (el Centro Cívico se llama precisamente "La Estación"). En la calle "San Sebastián hice otro hallazgo; el antiguo depósito de agua para abastecer las locomotoras. Tenía mis dudas cuando la ví, pero comparándolo con el depósito de la estación de Zufre, quedan despejadas dichas dudas.

Depósito de Guillena

Deposito de Zufre


Callejeando por Guillena, por fín llego al camino que da acceso a la presa de Gergal y que está hecho justo por donde pasaba el tren; el trayecto bordea el Rivera de Huelva y termina a media altura de la propia presa de Gergal; por la otra parte de esta, lógicamente, el trazado está sumergido bajo las aguas.

Presa de Gergal soltando agua por el desagüe de fondo.


Para quien no lo sepa, la presa tiene en el interior un sinfín de pasillos que suben y bajan, con medidores de vibraciones y otros aparatejos como compuertas, niveles y sondas que mi departamento se dedica a revisar de forma preventiva.


En este plano del proyecto y en linea discontinua se ve el antiguo trazado del tren.


Para la vuelta cogí la ruta que suelen hacer los peregrinos y mucha gente que pasea o va en bici; un camino que va en linea recta (pero recta rectísima y larguísima), desde Guillena a Santiponce; para este tramo me puse musiquita buena; nada más y nada menos que "Polpo Motel" (cualo¿) pues eso.. jazz avanzado de Europa del Este, con Daniel Pigoński a los teclados y la prodigiosa voz de Olga Mysłowska.

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Para saber más sobre el proyecto, puedes ir a:


TREN DE MINAS DE CALA - PRESENTACIÓN


RUTA 1: ALREDEDORES DE SAN JUAN DE AZNALFARACHE

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